sábado, 8 de noviembre de 2014

JUANITO Y LA BOTELLA DE ACEITE

Tenía Juanito ya ocho años cuando un día, mientras su madre había ido a un pueblo cercano para sus asuntos, quiso alcanzar algo que estaba colocado en lo alto de un armario de la cocina.
Como no alcanzaba, arrimó un taburete, se subió a él y, al levantar el brazo, chocó con la aceitera, que cayó al suelo y se rompió.
-¡Ay de mí!
¿Qué podía hacer?
Un estropajo y a fregar el aceite. Pero a ver quién era capaz de quitar aquella mancha y aquel olor…
Juanito pensó cómo evitar a su madre aquel disgusto, pero sabía que había actuado mal.
Así que cogió una vara y salió a esperar a que llegara su madre.
-          ¡Hola mamá!
-          ¡Hola Juanín!
-          Mamá…toma la vara…
-          ¿qué ha pasado?
-          Que..me subí al vasar… hice así…y desgraciadamente se cayó la aceitera al suelo y se rompió… merezco que me castigue.
Mamá Margarita contempló a su hijo, miró la vara y, sonriendo le dijo:

-          Lo siento; comprendo que no has tenido la culpa y te perdono. Pero no olvides nunca mi consejo: antes de hacer algo, piensa en las consecuencias. Has de ser más juicioso, ¿entendido?, pero me alegro de que hayas entendido que lo mejor es decir siempre la verdad. 

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