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lunes, 4 de abril de 2016

Buenos días 5 Abril

Cuento Poquito a poco




Evangelio: Lucas 10, 1-4

«Después el Señor escogió a otros setenta
y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de Él a todas las
ciudades y los lugares que tenía pensado visitar.  Y les dio las siguientes
instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que
orad al Señor que está a cargo de la cosecha; pedidle que envíe más obreros a
sus campos.  Ahora
id, y recordad que os envío como ovejas en medio de lobos.  No llevéis nada de dinero,
ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no os detengáis a
saludar a nadie por el camino».

miércoles, 16 de diciembre de 2015

ES MÁS NAVIDAD SI… LAS PERSONAS ME IMPORTAN MÁS QUE LAS COSAS

Julio estaba tan enfadado por los pocos regalos que había recibido la Navidad anterior, que la carta que escribió a Papá Noel aquel año resultó tan dura que el mismo Santa Claus fue a visitarlo unos días antes.
- ¿Por qué tanto enfado y tantos regalos? - preguntó Papá Noel- ¡Pero si tienes un montón de amigos!
- ¡Me da igual! Quiero más juguetes y menos amigos.
Y tan molesto estaba que el bueno de Santa Claus tuvo que proponerle un trato:
- Está bien. Como muchos otros niños me han pedido tener más amigos, te daré un regalo más por cada amigo al que renuncies para que se lo pueda ofrecer a otros niños.
- ¡Hecho! - dijo el niño sin dudar.. -Además, puedes quedártelos todos.
Aquella Navidad Julio se encontró con una enorme montaña de regalos. Tantos, que dos días después aún seguía abriéndolos. El niño estaba feliz, gritaba a los vientos lo mucho que quería a Santa Claus, y hasta le escribió varias cartas de agradecimiento.
Luego comenzó a jugar con sus regalos. Eran tan alucinantes que no pudo esperar a salir a la calle para mostrárselos a los demás niños.
Pero, una vez en la calle, ninguno de los niños mostró interés por aquellos juguetes. Y tampoco por el propio Julio. Ni siquiera cuando este les ofreció probar los mejores y más modernos aparatos.
- Vaya- pensó el niño - supongo que me he quedado sin amigos. Bueno, qué más da, sigo teniendo mis juguetes.
Y Julio volvió a su casa. Durante algunas semanas disfrutó de un juguete nuevo cada día, y la emoción que sentía al estrenar un juguete todas las mañanas le hizo olvidar su falta de amigos. Pero no había pasado ni un mes cuando sus juguetes comenzaron a resultarle aburridos. Siempre hacían lo mismo, y la única forma de cambiar los juegos era inventándose nuevos mundos y aventuras, como hacía habitualmente con sus amigos. Sin embargo, hacerlo solo no tenía mucha gracia.
Entonces empezó a echar de menos a sus amigos. Se daba cuenta de que cuando estaba con sus amigos, siempre se les ocurrían nuevas ideas y formas de adaptar sus juegos ¡Por eso podían jugar con un mismo juguete durante semanas! Y tanto lo pensó, que finalmente llegó a estar convencido de que sus amigos eran mucho mejores que cualquier juguete ¡Pero si llevaba años jugando con sus amigos y nunca se había aburrido de ellos!

Y tras un año de aburrimiento, al llegar la Navidad redactó para Papá Noel una humilde carta en la que pedía perdón por haber sido tan torpe de cambiar sus mejores regalos por unos aburridos juguetes, y suplicaba recuperar todos sus antiguos amigos.
Y desde entonces, no deseó por Navidad otra cosa que tener muchos amigos y poder compartir con ellos momentos de juegos y alegrías, aunque fuera junto a los viejos juguetes de siempre.


Cita bíblica: Jn 15, 13

"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"

Reflexión

A veces no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos y vamos tras
falsos tesoros.


Debemos valorar lo que tenemos y que nos fue dado por la vida. Los amigos, la familia, la sonrisa de los hijos, el conocimiento que adquirimos, la salud, y el poder discernir la verdad. Éstos sí son verdaderos tesoros.

jueves, 24 de septiembre de 2015

La Cigarra y la Hormiga


Ya estamos a tope con el curso y llega el momento de plantearse... ¿cuánto de alto quiero llegar? ¿seré cigarra? ¿o seré hormiga?








Querido Jesús:
te doy gracias
por poder ir al colegio,
y te pido por todos los niños  y niñas
que no pueden hacerlo.
Ayúdame a estudiara mucho
y aprender cada día más.
Quiero ser un buen compañero,
preocuparme por los demás,
ayudar a todos,
y compartir con ellos mi tiempo,
mi alegría y mi cariño.
Te pido por mis profes:
dales mucha fuerza y alegría
para que nos enseñen
con paciencia y mucho amor.
Danos tu fuerza, Señor,
para hacer un mundo
donde todos puedan
estudiar y aprender.
Amén

lunes, 20 de abril de 2015

Hoy empezamos con un cuento

Luna roja

Había una vez un pequeño planeta muy triste y gris. Sus habitantes no lo habían cuidado, y aunque tenían todos los inventos y naves espaciales del mundo, habían tirado tantas basuras y suciedad en el campo, que lo contaminaron todo, y ya no quedaban ni plantas ni animales.
Un día, caminando por su planeta, un niño encontró una pequeña flor roja en una cueva. Estaba muy enferma, a punto de morir, así que con mucho cuidado la recogió con su tierra y empezó a buscar un lugar donde pudiera cuidarla. Buscó y buscó por todo el planeta, pero estaba tan contaminado que no podría sobrevivir en ningún lugar. Entonces miró al cielo y vio la luna, y pensó que aquel sería un buen lugar para cuidar la planta.
Así que el niño se puso su traje de astronauta, subió a una nave espacial, y huyó con la planta hasta la luna. Lejos de tanta suciedad, la flor creció con los cuidados del niño, que la visitaba todos los días. Y tanto y tan bien la cuidó, que poco después germinaron más flores, y esas flores dieron lugar a otras, y en poco tiempo la luna entera estaba cubierta de flores.

Por eso de cuando en cuando, cuando las flores del niño se abren, durante algunos minutos la luna se tiñe de un rojo suave, y así nos recuerda que si no cuidamos la Tierra, llegará un día en que sólo haya flores en la luna.

martes, 21 de octubre de 2014

HABLEMOS DE EMOCIONES

Paula y su pelo multicolor, fantástico cuento para hablar con los más pequeños de nuestras emociones, y aprender a identificarlas.



lunes, 15 de septiembre de 2014

Buenos días: ¡dispuestos a ser nosotros mismos!

Hoy os dejamos un cuento con el que reflexionar...

EL CAMALEÓN CAMALEÓNICO

El camaleón camaleónico es la historia de un camaleón que es como cualquier otro camaleón con el que uno pueda toparse. Va cambiando de color, de verde a marrón, de marrón a rojo y de rojo a amarillo. Cuando ha comido bien y está calentito, tiende hacia el verde; en cambio cuando tiene frío y hambre, se vuelve grisáceo y apagado. Se pasa el día cazando moscas con su agilísima lengua pegajosa y no mucho más. Lleva una vida de la que no hay gran cosa que reseñar. 
Pero un día va al zoo y se queda maravillado con todos los animales diferentes que ve. Echa un vistazo a su alrededor y comienza la acción. Ve un oso polar y desea ser tan grande y tan blanco como él. ¡Zas!, su deseo se hace realidad y crece y se blanquea.
Ve un flamenco y desea ser tan bonito como él. ¡Zas! Su deseo se hace realidad y le crecen alas y patas de flamenco. Ve un zorro y desea tener una cola como la suya. ¡Zas! Su deseo se hace realidad, y sigue deseando hasta que acaba con aletas de pez, cornamenta de ciervo, un cuello de jirafa, un caparazón de tortuga, la cara y la trompa de un elefante y un par de extremidades de foca. 

De repente, ve una mosca. Nuestro amigo tiene hambre, pero ¿cómo puede alcanzar la mosca en semejante estado? Desea volver a ser él mismo. Y ¡zas! su deseo se hace realidad y recurre a su estupenda lengua pegajosa para atrapar la mosca ¡y comérsela!


¿Qué hace que un camaleón sea un camaleón? ¿Qué hace que una persona sea una persona? 
¿Qué hace que tú seas tú mismo? ¿Qué tendrías que cambiar para que ya no fueras tú mismo?  
Si no sabemos quien somos, podemos confundirnos y perder las partes más importantes de los que somos, o lo que es lo mismo, nuestra identidad personal. Dios nos regala nuestro cuerpo y nuestra forma de ser para que lo usemos y nos sintamos orgullosos de hacerlo. Somos hijos de Dios y estamos hechos a su imagen, o sea que en algo ya nos parecemos a El… Por eso hoy le damos gracias por ser  como somos…

miércoles, 26 de marzo de 2014

Saber buscar

Había una vez en la ciudad de Cracovia, un anciano piadoso y solidario que se llamaba Izy. Durante varias noches, Izy soñó que viajaba a Praga y llegaba hasta un puente sobre un río; soñó que a un costado del río y debajo del puente se hallaba un frondoso árbol. Soñó que él mismo cavaba un pozo al lado del árbol y que de ese pozo sacaba un tesoro que le traía bienestar y tranquilidad para toda su vida.
  Al principio Izy no le dio importancia, pero después de repetirse el sueño durante varias semanas, interpretó que era un mensaje y decidió que él no podía desoír esta información que le llegaba de Dios o no se sabía de dónde, mientras dormía.
  Así que, fiel a su intuición, cargó su mula para una larga travesía y partió hacia Praga.
  Después de seis días de marcha, el anciano llegó a Praga y se dedicó a buscar, en las afueras de la ciudad, el puente sobre el río.
No había muchos ríos, ni muchos puentes. Así que rápidamente encontró el lugar que buscaba. Todo era igual que en su sueño: el río, el puente ya un costado del río, el árbol debajo del cual debía cavar.
  Sólo había un detalle que en el sueño no había aparecido: el puente era custodiado día y noche por un soldado de la guardia imperial.
Izy no se animaba a cavar mientras estuviera allí el soldado, así que acampó cerca del puente y esperó. A la segunda noche el soldado empezó a sospechar de ese hombre cerca de SU puente, así que se aproximó para interrogarlo.
  El viejo no encontró razón para mentirle. Por eso le contó que venía viajando desde una ciudad muy lejana, porque había soñado que en Praga debajo de un puente como éste, había un tesoro enterrado.
  El guardia empezó a reírse a carcajadas:
—Mira que has viajado mucho por una estupidez –le dijo el guardia—. Hace tres años que yo sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de la casa de un viejo loco, de nombre Izy, hay un tesoro enterrado. Ja... Ja... mira si yo debiera irme a Cracovia para buscar a este Izy y cavar debajo de su cocina... Ja... Ja... Ja....Izy agradeció humildemente al guardia y regresó a su casa.
  Al llegar, cavó un pozo debajo de su propia cocina y sacó el tesoro que siempre había estado allí enterrado...

  Lo que tanto buscamos afuera, está en nuestro interior!! Busca en tu interior....

viernes, 7 de marzo de 2014

Un cuento más

El día 8 de Marzo se celebra el día de la Mujer, pues nosotros vamos a leer un cuento de chicos, porque... ¿dónde está la diferencia? parece un cuento como tantos hay en el maravilloso mundo de los cuentos.