miércoles, 15 de octubre de 2014

Salesianos misioneros

Esta semana estamos hablando de las misiones y los misioneros, y es que ya Don Bosco vio la importancia de que hubiera misioneros, por eso hoy os vamos a hablar sobre los primeros Misioneros salesianos.
Para hablar de este tema hay que tener siempre muy presente que Don Bosco ya llevaba años pensando y sopesando cómo podría ayudar a esas personas que estaban a miles de kilómetros y que ni conocía, pero que sabía que necesitaban la ayuda de alguien y había  niños y jóvenes completamente abandonados a su suerte.
Don Bosco sabía que se iba a encontrar con muchos y duros quebraderos de cabeza, pero —por encima de todo— estaba convencido de ello y sabía que Dios, a través de personas importantes, se lo estaba pidiendo.
El “Padre de la juventud” tenía muy claro cuál era la misión de sus misioneros, sobre todo en esta primera expedición a la Patagonia: «la gloria de Dios y las muchas almas a salvar […], los niños y jóvenes abandonados, necesitados de atención y ayuda».
Comentemos algo de esta primera expedición. Lo primero y muy importante fue que Don Bosco no envío al cargo de ella a cualquiera, sino que escogió a uno de los mejores (por supuesto, con su consentimiento; ya que Don Bosco nunca envió a quien no quería ir): Juan Cagliero, que en 1884 llegó a ser ordenado obispo y, posteriormente, fue nombrado Cardenal.
Don Bosco acompañó a sus primeros Salesianos hasta el puerto de donde saldría la embarcación, con esperanza, pero con sentido de la realidad y del dolor que supone la separación, ya que sabía que no volvería a ver a muchos de ellos. Un 14 de noviembre de 1875, a las dos de la tarde, zarpó la embarcación de la Compañía Francesa de Transportes Marítimos de Marsella —se llamaba “Savoie”—, llevando la primera expedición de misioneros salesianos con destino a la Patagonia, con Juan Cagliero al cargo, recibiendo las últimas recomendaciones del mismo Don Bosco.
Todo esto, y lo que se encontraron al llegar, Don Bosco lo había visto en un sueño que tuvo en 1872 y que contó por primera vez al Papa Pío IX en marzo de 1876. Después, y en privado, también se lo contó a otros Salesianos.

Hubo muchas más expediciones que se fueron propagando por el resto del mundo, todas ellas con el mismo lema salesiano que la primera: atención a los jóvenes y más necesitados, creando escuelas, talleres e intentando sacar alguna vocación.

jueves, 2 de octubre de 2014

Buenos días 2 octubre

Como cada jueves vamos a hablar de Don Bosco, a conocerle un poco más.
Don Bosco solía tener sueños que tiempo después interpretaba y le enseñaban muchas cosas. Uno de ellos es el conocido como “Sueño de los diez diamantes”.
En este sueño aparecía él con una capa, como la de los superhéroes, y parecida a la casulla que llevan los sacerdotes, que estaba adornada con diez diamantes muy brillantes. Dos de esos diamantes abrochaban la capa a sus hombros para que no se le cayera. Y cuando se estaba quedando alucinado por toda la luz que desprendían los diamantes…todo se apagó! Y los diamantes se convirtieron en polillas que destrozaron la capa.
Dice que en cada uno de los diamantes se leía algo, y en los de los hombros, los que sujetaban toda la capa, ponía: TRABAJO y TEMPLANZA.

Cuando años después Don Bosco entendió su sueño, le explicaba a los salesianos que esos diamantes los tenemos todos, pero que tenemos que cuidarlos para que no acaben las polillas con la capa, porque allí donde había diamantes las polillas habían dejado agujeros y en los agujeros se podían leer los enemigos de los diamantes, y en el caso de los hombros ponía: sueño, y pereza. Esos son algunos de los enemigos de los dones y talentos que esta semana nos proponíamos mejorar durante el curso, si nos puede la pereza no sacaremos provecho a nuestros dones.